martes, 24 de noviembre de 2020

Diario de viaje 🧳Día 1: Desde Madrid hasta Leszno

Las medidas sanitarias siguen igual que siempre. A las 4 de la mañana no había mucha gente en el aeropuerto de Madrid así que apenas tuve que esperar cola. A las 9:30 en el aeropuerto de Varsovia Modlin tampoco, por lo que antes de las 10 estaba ya yendo a Varsovia Central. 

Varsovia Modlin es un aeropuerto que está a las afueras de la ciudad, por lo que no sale rentable un taxi (costaría más de 30 euros cuando en el aeropuerto Chopin costaría sobre 8 euros). 

Yo recomiendo coger el ticket de Koleje que te incluye un autobus (que te lleva desde el aeropuerto hasta la parada de tren) y un tren (que te lleva hasta varsovia centro) por 19 zt (4,5 euros). Además, la parada de dicho autobus está enfrente del aeropuerto y no tiene pérdida. Los billetes se pueden comprar por adelantado en internet o en el aeropuerto en taquilla y máquina. 

Hoy ya sabía que iba a ser un día perdido en traslados, ya que hasta las 20:00 no llegaría a mi destino. Tras llegar a Varsovia Central tuve que coger otro tren a Poznan y desde allí otro a Leszno donde me estarían esperando. La verdad es que me ha costado más dinero los traslados dentro de Polonia que el vuelo Madrid-Varsovia (con una maleta incluida)., aunque bueno la diferencia no era mucha (la verdad es que no esperaba conseguir un vuelo tan barato -40 euros aprox- comprandolo con tan poca antelación -menos de una semana-). 

 El estrés por no perderme la parada no me ha dejado mucho espacio para disfrutar del paisaje, pero bueno. Es lo que tiene viajar sola, que eres tú la única responsable y tienes que estar con un ojo puesto en las cosas y el otro en conseguir saber donde narices estás y cuánto queda para tu parada. Tampoco tienes a quien pedirle que te preste lo que se te ha olvidado o que te cuide las cosas mientras vas al baño. Las esperas se hacen más aburridas. Odio viajar con maleta; no me importa viajar con una mochila pesada pero me molesta cualquier maleta (por pequeña que sea). 


 Al salir de casa me dí cuenta de que me había dejado los cascos y al llegar a posznan (y quedarme menos de un 25% de bateria) me dí cuenta de que perdí el cargador por el camino (no sé cómo pasó eso, estaban en el bolsillo de mi abrigo y luego dejaron de estarlo). Pero salvo esto no ha habido ningún contratiempo, así que estoy conforme.

Ahora mismo los restaurentes y cafeterías están abiertas al público pero solo para llevar. También se está hablando de un posible confinamiento para después de navidad. Ahora sí es obligatorio llevar la mascarilla en la calle y transporte (aunque aquí también hay esos extraños especimenes que llevan la mascarilla sin taparse la nariz y/o la boca, parece ser que eso es internacional). 

 Me he propuesto en este viaje que no me pase como en el otro: tener un montón de ideas para videos y entradas, pero al final no hacer (casi) ninguna. Así que, ¡aquí va la primera entrada de esta emocionante aventura!

Entrada destacada

Crítica El fotográfo de Mauthausen

 Hoy os traigo una pequeña reseña de la serie de ficción histórica " El fotógrafo de Mauthausen ". Hacía bastante que no veía una...