Sinopsis: En un
mundo futuro agostado por el sol inclemente, donde el agua es más valiosa que
el oro, hay quienes viven dentro de las murallas del Enclave y quienes, como
Gaia Stone, comadrona de dieciséis años, viven extramuros. Gaia siempre ha
creído que su deber, como el de su madre, es entregar una pequeña cuota de
bebés saludables a los residentes del Enclave a pesar de que, fuera del
recinto, nadie vuelve a tener noticia de ellos. Sin embargo, cuando aquellos a
quienes sirve tan escrupulosamente, encarcelan a sus padres, se cuestiona todas
sus creencias. Gaia solo puede hacer dos cosas: entrar en el Enclave para
rescatar a sus padres o morir intentándolo.
Opinión:
La historia comienza con Gaia,
nuestra protagonista, en su primer día que actúa como comadrona sola en un
mundo postapocalíptico. Gaia vive con sus padres, su madre es comadrona también
y le ha enseñado todo lo que sabe. Ellos viven en los extramuros y pertenecen a
las clases sociales bajas, dentro del muro viven las clases altas en el
Enclave.
Gaia sigue las ordenes que ha
conocido y le quita el bebé a la madre para llevarlo al Enclave (hay una norma
que dice que los tres primeros niños de cada comadrona tienen que ser
requisados y dados al Enclave). Cuando se dirige a su casa se encuentra con la
Vieja Meg, que le da la noticia de que han detenido a sus padres y ahí comienza
nuestra historia.
Me recordó un poco al Cuento de
la criada, por el tema del control de la natalidad y la apropiación de bebes de
madres pobres para las elites, aunque el tono de este libro es mucho más
juvenil.
Meten una historia de amor, que a
mi parecer queda muy como metida con calzador, pero bueno.
Me gusta como el libro trata el
tema de la amistad, la familia y la rebelión, cómo personas que viven sumisas
al estado que las gobierna de repente, por un acto que ven o les sucede,
empiezan a cuestionárselo todo.
Lo que no me gustó nada es el
final, es muy abierto y te quedad como “no me puedes dejar así”.